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Crónica de viaje: fuimos de vacaciones a Florianópolis en el Chevrolet Spark eléctrico

  • Foto del escritor: Luis Piedra-Cueva
    Luis Piedra-Cueva
  • 24 mar
  • 13 Min. de lectura

Con apenas 2.000 km recorridos y sin mucha experiencia en rutas de larga distancia con este tipo de vehículos, nos aventuramos a cruzar la frontera desde Ciudad de la Costa, para cubrir los 1.300 km que nos separan hasta nuestro destino de vacaciones. Que en líneas generales, resultó altamente positivo.


Consideraciones generales


Partimos de la base que el Chevrolet Spark EUV es un modelo equipado con una batería de 42 kWh, con una autonomía de 360 km en ciclo NEDC. Esa codificación indica un resultado obtenido en el laboratorio, en condiciones ideales que muy difícilmente se pueden alcanzar en situaciones reales. Pero del mismo modo que con los vehículos a combustión cuando el fabricante indica su consumo, aún así sirve como punto de referencia.


Por tanto, si bien en nuestro uso diario la autonomía urbana pudo llegar hasta los 330 km con una carga completa (también estimada, porque nunca la dejamos en cero), en carretera la situación sería completamente diferente. Y eso era una gran incógnita.


Vale decir que nos basamos en un par de fuentes informativas fundamentales, puesto que evidentemente aún falta mucho para tener un panorama bien desarrollado de muchos aspectos vinculados a la electromovilidad, que a priori diría debería basarse mucho más en los propios concesionarios, de todas las marcas, a la hora de las entregas de las unidades a sus nuevos usuarios.


Una de esas fuentes es Mauricio Plastina (https://www.instagram.com/mauricioplastina), un técnico bien formado en electricidad y electromovilidad, muy activo en redes sociales, quien continuamente ofrece instructivos acerca de muchos aspectos a tener en cuenta para el uso cotidiano de nuestro vehículos.


Y la otra, es un grupo de Telegram, Eléctricos Uruguay, integrado por gente que desde hace un buen tiempo tiene este tipo de automóviles, y que además, también conoce mucho de la materia. Allí es posible obtener información sobre viajes a Brasil y Argentina, con los links correspondientes a las aplicaciones necesarias (imprescindibles), amén de muchas personas que desde hace un buen tiempo salieron a las rutas para cruzar fronteras con sus eléctricos y vuelcan sus experiencias en ese grupo. Que además funciona como salvavidas cuando se presenta una situación inesperada. Muy bien organizado estructuralmente, está bien diferenciado el item Viajes, además de un listado individual de cada una de las marcas presentes en el mercado uruguayo.


Primera etapa: Ciudad de la Costa - Rio Branco


En base a lo que decía recién, previamente ya tenía en el celular la aplicación de UTE (UTE Mueve), ya testeada en algún cargador público de Montevideo, al igual que la de eOne y Eve App todas ellas para el territorio nacional, aunque las privadas no tienen presencia en las rutas hacia esa zona del país. Para Brasil, la gran estrella, a mi gusto, es Tupi. Pero como siempre se insiste en la necesidad de tener a mano un plan B, también descargué Plugshare y Zletric. Aunque vale decir que con la última actualización, Google Maps también muestra la ubicación de cargadores a lo largo de todo el recorrido.


Otro detalle importante, y que generalmente creo no se toma muy en cuenta, es la presión de los neumáticos. Por ejemplo, nuestro Spark EUV salió de la concesionaria con una presión de 35 libras. La indicación del fabricante que figura en el marco de la puerta del conductor, es de 36 libras, y generalmente se sabe que en carretera, es posible agregarle una más. Algunas marcas recomiendan incluso hasta 3 libras adicionales para viajar. Medición hecha siempre con los neumáticos en frío. Es cierto que con 37, el coche queda levemente más ruidoso cuando transita sobre superficies desparejas o algo deterioradas. Pero el resultado, en mi experiencia, es notable en el rendimiento de la energía y sobre piso liso, se desliza con una suavidad maravillosa.


Salimos en la mañana, con tres adultos a bordo, y con el equipaje necesario como para casi un mes de vacaciones, fácilmente ubicable en el amplio maletero incluyendo un carrito de playa y una especie de gazebo con varillas de aluminio, con un día de calor y por ende, con el climatizador encendido, y la batería al 100%.



En nuestro plan de viaje, decidimos hacer una recarga en Minas, para después cubrir sin sobresaltos la distancia hasta Treinta y Tres. De allí, podíamos llegar hasta Rio Branco/Yaguarón, sin problemas. Tomamos como base una autonomía holgada de 250 km, a sabiendas además que las baterías en general cargan rápidamente entre el 20 y el 80%, por un tema de temperatura más alta en ese último tramo, que el sistema del vehículo detecta, y evita el recalentamiento bajando la velocidad de carga.


Para los casi 100 km hasta nuestra primera parada, el Spark utilizó un 30% de la batería. Como en verdad estaba en plan de estudio para evaluar el comportamiento, lo mantuve entre 80 y 90 km/h, sin forzar la velocidad cuando empezaron a surgir los primeros repechos de las sierras, que a decir verdad, me generaban mucha expectativa. Tenía comentarios de conocidos que se mostraban molestos por el bajo rendimiento de su auto, de otra marca, en el tramo que se nos venía a continuación.


Con la llegada a la capital serrana, surgió nuestra primera dificultad. UTE Mueve mostraba ese día (ahora ya está corregido) la disponibilidad de un cargador de corriente continua con conector CCS2 (para carga rápida) en la Terminal de Minas. La realidad mostró que el lugar está en obras de reformas, y no hay acceso posible al dispositivo. Buscamos entonces el de la Plaza Rivera, de iguales características, y con uno de los dos picos disponible. No hubo forma de activarlo mediante la app. Tras un par de idas y vueltas a la oficina comercial, nos suministraron la tarjeta con la que finalmente pudimos completar el 100% de la batería en 30 minutos de carga.


Como dije antes, el tramo de las sierras me generaba bastante expectativa, y por tanto me pareció prudente encararlo con la batería a full. Y así volvimos a la ruta 8, con calma y en plan de estudio para evaluar el comportamiento del conjunto. Manteniendo el mismo criterio de velocidad, siempre con el Spark EUV en modo Eco, sin hacer aceleraciones bruscas y permitiendo alguna pérdida de velocidad en los repechos, atento al consumo instantáneo para que no supere los 25 o 30 kW, y buscando alguna recuperación en las bajadas más pronunciadas, sin que por ello se frene. Finalmente completamos los 165 km hasta la capital olimareña, llegando con un saldo del 48% de energía en la batería.


En Treinta y Tres, hay dos puntos de carga: uno de corriente alterna (carga lenta) en la Ancap de la ruta 8, y otro en la avenida que sale hacia el norte, en la rotonda que está apenas pasando hacia el este. Tiene dos picos con tomas CCS2, y por unos pocos minutos, perdimos el que estaba libre cuando estábamos llegando. Tras una espera de una media hora, que fue suficiente como para un almuerzo tipo picnic, pudimos conectarnos al que se liberó primero, ahora si, solo hasta el 80% para cubrir con comodidad los 130 km hasta la frontera, tarea que demandó 30 minutos de carga.


Segunda etapa: Rio Branco - Cristal, Río Grande do Sul


El Panda Free Shop de Río Branco cuenta con un cargador de UTE, también con dos picos, ambos libres cuando llegamos. Utilizamos la tarjeta que nos entregaron en Minas, y de nuevo, a carga completa, pues a medida que tomamos confianza, ya mejoramos el ritmo con una velocidad media de 100 km/h. Si bien hay cargadores en el siguiente tramo de la BR 116 con destino a Porto Alegre, esencialmente en Pelotas, el objetivo era intentar llegar a nuestra mitad de viaje, donde desde hace un tiempo cada año paramos para descansar en la noche, para retomar la marcha a la mañana siguiente y sin tener que entrar a esa gran ciudad riograndense, maniobra que lleva bastante tiempo.


Llegamos a Río Branco con el 38% de carga, y tardó 50 minutos para completar hasta el 100%. Entonces de nuevo a la ruta, con rumbo a Cristal, para cubrir 234 km hasta el emblemático parador, parada casi obligada para la mayoría de las compañías de ómnibus internacionales uruguayas. Allí nos esperaba, además del hotel Pedra Bonita, un punto de recarga de la compañía de electricidad de Río Grande do Sul, con un servicio totalmente gratuito.


Tardamos poco más de tres horas en llegar, con una ruta que si bien no tiene muchas subidas y bajadas, es bastante irregular porque todavía hay varios tramos en construcción y por ende, de tanto en tanto hay que hacer desvíos.


Ubicamos el cargador, con tres picos y uno de ellos disponible, pero resultó que era de corriente alterna, con conector del tipo 2, y obviamente, para carga lenta. Felizmente el grupo de Telegram es muy eficiente, y ante mi consulta un tanto desesperada, enseguida me aclararon que solamente el conector del medio es de corriente continua con conector CCS2. Apenas liberado, allí quedó nuestro Spark mientras nos disponíamos a cenar, ahora con más tranquilidad.


Vale decir que llegamos con un 28% de reserva de energía en la batería, y que en total hasta ese momento, el tiempo de viaje era de unas 12 horas desde que salimos de casa, para recorrer casi 700 km, y con dos horas de demora por las gestiones en Minas. O sea, 10 horas de viaje, con paradas para recargar, que no está nada mal.


Tercera etapa: Cristal - Florianópolis


Con la batería a tope, y sin mucho madrugar, salimos a la ruta con destino a Eldorado do Sul, una pequeña localidad cercana a Porto Alegre, donde según Tupi, nos encontraríamos con un cargador de corriente continua. Si bien la app indicaba que se localizaba en una estación Shell, en realidad está en una tienda de artículos varios, y con un sólo pico del tipo CCS2.


Puesto de carga de Eldorado do Sul
Puesto de carga de Eldorado do Sul

Tardamos unos 50 minutos en volver a completar el 45% faltante para tener la carga total. Si bien el objetivo siguiente era Sombrío, el puesto que buscábamos estaba del lado norte de la autopista, y nos obligaba a pasar dos veces por un puesto de peaje. Por lo cual decidimos continuar hasta otro lugar emblemático, el Parador Japonés, muy conocido por quienes han viajado en bus a Florianópolis.


Parador Japonés
Parador Japonés

Fueron 225 km, que completamos bien y con un saldo del 28% en la batería, para encontrarnos con un cargador de dos picos CCS2, pero uno fuera de servicio. Si bien la aplicación indicaba que estaba libre, en el momento de llegar se nos adelantaba un coche brasileño, que nos hizo esperar hasta completar el 100% de su batería. Por lo cual, tuvimos algo más de una hora parados, tiempo que aprovechamos para almorzar. Allí nos encontramos con otros uruguayos con autos eléctricos, aunque solo uno se quedó a esperar su turno.


Es importante decir que buena parte de este tramo es sobre la BR 290 en el sector denominado Freeway, una gran autopista de varios carriles, en general bastante plana, donde el sistema automático de conducción con el control crucero se puede disfrutar a pleno. Y con un buen rendimiento de la energía.


Allí recargamos sólo hasta el 80%, pues el plan indicaba un breve reposteo en Tubarao para después llegar cómodamente hasta nuestro destino final, en Campeche. Cosa que pudimos concretar sin problemas. Como dato adicional, ese punto de recarga intermedio está ubicado en una concesionaria de BYD, que con una acertada política comercial de marca ofrece a sus clientes ese servicio a través de una aplicación propia, pero también abierto a usuarios de otras marcas con distintas aplicaciones, incluyendo Tupi. Impecable.


Padaría do Joca
Padaría do Joca

Una vez alojados, en esa zona de la isla de Florianópolis se ofrecen pocos cargadores de corriente continua. Hay varios pero de corriente alterna. Localizamos el de la Padaria do Joca, cerca del aeropuerto, donde recuperamos hasta el 80% de la batería, con lo que hicimos nuestros recorridos durante toda la estadía. Evidentemente, en vacaciones el auto se usa muy poco. Fuimos una segunda vez a ese lugar, para completar la totalidad de su capacidad de la batería, un par de días antes de emprender el viaje de regreso.


Y de nuevo, para cubrir estos otros casi 700 km tardamos poco menos de 10 horas en total.


En resumen, fueron siete paradas para recargas a lo largo de todo el trayecto. El costo total, sumando pagos mediante la aplicación y con la tarjeta de UTE, fue de $ 3.300 en energía para recorrer los 1.300 km.



Cuarta etapa: el regreso


En lo previo, todo parecía muy sencillo pues alcanzaba con repetir el mismo plan de viaje, pero en sentido inverso. Ya estaba bien familiarizado con los consumos y el rendimiento del Spark en ruta, y de hecho, en rutas brasileñas el manejo fue un poco más veloz, entre 100 y 110 km/h. Criterio que apliqué desde la salida de vuelta para nuestro país.


Llegamos muy bien a Tubarao, a la concesionaria de BYD, completamos al 80% en 35 minutos. Luego al Parador del Japonés, donde estaba libre el único pico disponible (el otro sigue roto) y tras otros 40 minutos de espera que aprovechamos para almorzar, seguimos viaje hacia el sur con el propósito de hacer una parada intermedia antes de Eldorado do Sul, manteniendo el criterio de tramos y recargas cortas. Lo cierto es que en el Eletroposto SIM, estaban los dos pico ocupados, y decidimos seguir hasta un cargador Zlectric, ubicado en una Petrobras cercana a Gravataí. Junto a otro conductor brasileño, intentamos sin suerte hacer funcionar la aplicación, que además para nosotros sumaba la dificultad de pedir el CPF, que es un documento de identidad fiscal de Brasil. Por tanto optamos por seguir la marcha tal como veníamos hasta nuestro conocido Eldorado do Sul, que nos significaba volver a hacer un recorrido de 225 km, pero esta vez sin una carga de partida al 100%.


Sin ninguna dificultad y manteniendo el ritmo de marcha, llegamos perfectamente a nuestro cargador, que además, estaba libre. Allí, una vez completado el 80%, de nuevo a la ruta para llegar a Cristal, punto medio del viaje y parada larga para el descanso nocturno.


Pero como bien decía al principio, siempre hay que tener un plan B. Cosa que no hicimos para este punto del viaje, pues confiamos en que todo funcionaba correctamente, tal como lo teníamos visto algunas semanas atrás.


Ocurrió que en esa misma tarde, la instalación que alimenta a los cargadores se incendió, y naturalmente, quedaron fuera de servicio. Supimos que depende de la compañía de electricidad de Rio Grande do Sul, y el panorama es bastante incierto acerca de su reparación y puesta en marcha nuevamente.


No pudimos encontrar solución durante la noche, pues los propietarios del hotel no estaban disponibles. Recién en la mañana el señor Edson nos permitió gentilmente conectar el cargador del auto a un tomacorriente del establecimiento, para poder agregar un 7 u 8% de carga en dos horas y media, y con ello llegar a Pelotas, donde hay varios cargadores.


Vale decir que a partir de este suceso y tras una buena charla, el dueño de Pedra Bonita se entusiasmó con la posibilidad de desarrollar una estructura adecuada para que los clientes puedan cargar sus autos eléctricos durante la noche, como un servicio adicional y especial para los turistas uruguayos, dada la gran cantidad de vehículos de ese tipo que viajan regularmente a Brasil.



Salimos entonces de nuevo a la carretera con un 39% para recorrer 90 km hasta el concesionario Chevrolet Uvel, que brinda ese servicio abierto al público con dos picos CCS2. Estaban ambos ocupados, uno con un coche uruguayo de otra marca, y tardaron más de una hora en liberarse. Entonces si, completamos nuestro 12% hasta el 90%, con una hora más de recarga.


A partir de allí, y ya también con un poco más de velocidad, todo transcurrió con total normalidad. En el Panda Free Shop de Río Branco otros 40 minutos para el 80%, lo mismo en Treinta y Tres, donde como grata sorpresa vimos un segundo punto de recarga nuevo que se está instalando.


Cargador de UTE en Plaza Rivera de Minas
Cargador de UTE en Plaza Rivera de Minas

Lo mismo ocurrió en Minas, con 35 minutos, y de allí la llegada posterior a nuestro hogar, tras completar un total de 2.800 km desde el momento de la partida.


Cabe agregar que una vez conocidas las prestaciones del Spark, esencialmente las referidas al consumo y autonomía, con el plan de viaje bien determinado en cuanto a las distancias entre cargadores, no se requiere un cuidado especial para el ahorro de energía, y este criterio utilizado para el viaje de vuelta, con recorridos no muy largos y recargas cortas, funciona muy bien y permite disfrutar del viaje con absoluta tranquilidad.


Consideraciones finales


Además de las instancias energéticas, es importante destacar las bondades de este modelo para encarar viajes largos. Ofrece un nivel de confort de alto nivel, con asientos muy cómodos y confortables, y una suavidad de marcha realmente destacable. La buena posición de manejo alivian mucho las largas horas al volante, aunque siempre con bastante atención para que el asistente de mantenimiento de carril no se active, pues cada vez que detecta una aproximación a cualquiera de las líneas laterales, inmediatamente el volante lo manifiesta y acciona la alerta correspondiente.


Cabe agregar que también ofrece un asistente de control crucero adaptativo que incluye un nivel de conducción autónoma, realmente muy eficaz y bien apreciado en viajes largos. El detalle es determinar en qué momento conviene usarlo, pues en caminos de sierras, aumenta considerablemente el consumo debido a que en repechos, procura mantener estable la velocidad que el conductor le determina. Por tanto es recomendable usarlo solamente en carreteras planas, y preferentemente con las líneas bien marcadas, puesto que de no ser así, reclama inmediatamente que se coloquen las manos sobre el volante mediante un aviso en el panel de instrumentos.


Barra da Lagoa, Florianópolis
Barra da Lagoa, Florianópolis

Y sin olvidar las prestaciones dinámicas que ofrece el motor eléctrico. Con unas salidas vigorosas, otorga un enorme placer y una gran seguridad a la hora de realizar sobrepasos, con buena velocidad inmediata y muy ágilmente. Ya en la noche, se suma el cambio automático de luces, que funciona impecablemente. A todo ello se agrega la ausencia del ruido del motor, que permite llevar el volumen de la música inalterado durante todo el trayecto, sin importar la velocidad.


En realidad, ya hay una buena estructura de soporte para las carga de vehículos eléctricos, tanto en rutas de Uruguay como de esta parte sur de Brasil. Allí el tramo más desprovisto tal vez sea el que está entre Porto Alegre y Pelotas, sobre la BR 116. Esencialmente, los de corriente continua, que son fundamentales para quienes están de viaje.


Pero naturalmente, todavía es insuficiente. Al igual que la formación de los usuarios de autos eléctricos, que aún desconocen cómo utilizar adecuadamente el servicio de la red pública. Ello requiere una mayor instrucción por parte de los concesionarios a la hora de las entregas, para que esa red se destine casi en su totalidad para situaciones de emergencia. La carga cotidiana y regular deber realizarse en los propios domicilios, con la salvedad de quienes viven en edificios de apartamentos, y que todavía no tienen chances de contar con su cargador en los estacionamientos. En algunas de las ciudades grandes de Brasil, ya hay una legislación que obliga a los consorcios de propietarios a permitir la colocación de esos dispositivos en las cocheras de los usuarios.


Pero el panorama es positivo y viene en pleno desarrollo. Hay promesas de instalación de nuevos cargadores en todo el país, por parte de UTE y de empresas privadas, esencialmente de corriente continua, que es lo más requerido, sobre todo para viajar. Y en Brasil lo mismo. Hay un interés del gobierno en profundizar el uso y el soporte necesario para la movilidad eléctrica. De hecho, ya son tres marcas que fabrican vehículos de este tipo en el país, con anuncios de otros fabricantes chinos que buscan instalarse en el gigante del norte.

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