Miles de trabajadores del automóvil se movilizan en Alemania para defender empleos

La crisis para la industria automotriz tradicional no se hizo esperar y avanza a pasos agigantados. La creciente competencia china, el impulso de la electrificación asiática y la reacción tardía por parte de la mayor parte de marcas históricas, junto a otros factores adicionales, provocan una movilización multitudinaria de trabajadores que temen por sus fuentes de trabajo, en principio en Alemania.
El sector automovilístico alemán atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente, lo que ha motivado este lunes pasado (21/09) una masiva movilización de decenas de miles de trabajadores en todo el país germano para exigir la protección de sus puestos de trabajo y fábricas. Esta situación límite responde a una conjunción de factores adversos, entre los que destacan la creciente competencia procedente de China, una demanda interna debilitada y la amenaza de los aranceles estadounidenses, un escenario que ha encendido todas las alarmas en el corazón industrial de Europa.
La magnitud del problema se refleja en los drásticos planes de ajuste anunciados por los gigantes del motor, encabezados por Volkswagen, que contempla la supresión de 100.000 empleos antes de que finalice la década en lo que representa la mayor reestructuración de la historia global del sector, a lo que se suman los recortes de plantilla que ya están implementando firmas como Mercedes-Benz y BMW.
Ante este panorama desolador, el sindicato IG Metall ha convocado protestas en más de 280 centros de trabajo en todo el territorio alemán, con una masiva afluencia de manifestantes dispuestos a frenar el desmantelamiento industrial.

Desde la emblemática planta de Volkswagen en Wolfsburgo, la líder de IG Metall y miembro del consejo de supervisión de la compañía, Christiane Benner, ha criticado duramente a la cúpula empresarial, señalando que la dirección está conduciendo a toda velocidad a la industria contra un muro a pesar de que marcas históricas como VW, BMW, Audi, Bosch, Mercedes y Porsche fueron tradicionalmente sinónimo de excelencia automovilística.
Gran parte de la plantilla responsabiliza directamente a los directivos por haber demorado la transición hacia el vehículo eléctrico y las inversiones necesarias en software, mientras que otros sectores apuntan al fuerte respaldo financiero del Gobierno chino a sus fabricantes, una estrategia que los países europeos denuncian como causante de un exceso de capacidad en el mercado global.

Para intentar contener la sangría, las respuestas políticas empiezan a articularse tanto a nivel nacional como comunitario, recordando declaraciones recientes del ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, quien abogó por que la Unión Europea refuerce la protección de los fabricantes europeos frente a los rivales asiáticos bajo la premisa de no mantener una actitud ingenua.
En sintonía con estas demandas, Benner ha instado al Gobierno a implementar medidas urgentes que incluyan el abaratamiento de la energía, la concesión de ayudas financieras a los proveedores para que puedan adaptar sus instalaciones y un respaldo firme al fomento de la producción nacional.
Fuente: AFP









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