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Del Kadett a Leapmotor: el prolongado declive de Opel en Rüsselsheim

  • Foto del escritor: Luis Piedra-Cueva
    Luis Piedra-Cueva
  • hace 5 horas
  • 3 min de lectura

A partir de la crisis que afecta al sector en Europa, Stellantis aplica cambios estratégicos para algunas de sus marcas, esta vez en la planta alemana que apunta a una importante asociación con su startup china


Si no puedes vencerlos, únete a ellos. Mientras apuesta por el fabricante chino Leapmotor para acelerar en el mercado del vehículo eléctrico, Opel se prepara para eliminar casi el 40% de los puestos de trabajo en su centro de ingeniería de Rüsselsheim, un movimiento emblemático del repliegue de la marca del rayo en sus tierras históricas.


Como reflejo de las dificultades que atraviesa el sector automotor en Europa, su empresa matriz, Stellantis, anunció en abril la supresión de 650 puestos de ingenieros de los 1.650 empleados en su centro de desarrollo, actualmente en plena transformación en el oeste de Alemania.



Rebautizado como "Tech Center", el recinto participará en el desarrollo de un nuevo SUV eléctrico en alianza con el fabricante chino Leapmotor, cuya producción está prevista a partir de 2028. Florian Huettl, director general de Opel, justificó la decisión señalando que la llegada de los constructores chinos a Europa es una realidad, tras haber alcanzado estos una cuota de mercado superior al 10% en la Unión Europea en junio de 2026. Según el directivo, la alianza permitirá combinar el conocimiento industrial alemán con la experiencia en software de Leapmotor para crear "lo mejor de ambos mundos", al tiempo que se reenfoca a los equipos de Rüsselsheim en sus competencias clave, tales como chasis, asientos, iluminación, dirección y sistemas de asistencia a la conducción.


Reducción de personal y presiones en la industria alemana


Los fabricantes alemanes multiplican las medidas de ahorro frente a la debilidad del mercado europeo, el exceso de capacidad en el segmento eléctrico y el rápido avance de las firmas chinas. Empresas como Volkswagen, Mercedes-Benz, BMW y Porsche ya han anunciado programas de reducción de costes.


En el caso de Opel, los problemas vienen de lejos. Fundada en 1862 por Adam Opel, la compañía fabricó máquinas de coser y bicicletas antes de comenzar la producción de automóviles en Rüsselsheim en 1899. Durante décadas fue un símbolo del poderío industrial alemán y dominó el mercado de Alemania Occidental en los años setenta gracias a modelos de gran éxito como el Kadett o el Rekord.


Sin embargo, inició un declive gradual bajo el control del gigante estadounidense General Motors, que limitó su expansión internacional para evitar que compitiera con sus otras filiales, antes de su venta al Grupo PSA en 2017 y su posterior integración en Stellantis.



La plantilla de Rüsselsheim ha caído desde su punto máximo de aproximadamente 42.000 empleados hasta unos 6.800 a finales de 2025. Hoy en día, Opel ha dejado de ser el principal empleador local, un puesto que ocupa el cercano aeropuerto de Fráncfort. El alcalde conservador de la localidad, Patrick Burghardt, reconoció que los nuevos recortes afectarán a la ciudad y, aunque comprende la necesidad de competitividad, expresó su inquietud sobre si esta estrategia acabará pasando factura a largo plazo.


Incertidumbre sindical y reconversión local


Para Daniel Bremm, portavoz local del sindicato IG Metall, el mayor riesgo radica en una pérdida de relevancia tecnológica, convirtiendo al centro de ingeniería en una simple estación de adaptación para vehículos diseñados en otras plantas del grupo o en China. El representante sindical lamentó que mientras en Francia e Italia se generan contrataciones, en Alemania solo se recortan empleos, sugiriendo una presión política más incisiva desde París o Roma hacia la matriz. La preocupación se acentuó tras la decisión de producir el nuevo SUV desarrollado con Leapmotor en la planta de Zaragoza, España, en lugar de Rüsselsheim.


A pesar de estas tensiones, el verano trajo cierto alivio cuando Stellantis confirmó que asignará a Rüsselsheim la producción de la futura generación del Opel Astra y del DS4, asegurando la actividad de la planta más allá de 2029. La medida se enmarca en un plan de inversión de 1.000 millones de euros en Alemania de aquí a 2030, que incluye la edificación de una nueva sede corporativa denominada "grEEn-campus".


Paralelamente, la municipalidad impulsa una reconversión económica. Opel se ha comprometido a ceder 140.000 metros cuadrados de terrenos industriales que la ciudad planea transformar en un polo tecnológico enfocado en el hidrógeno verde. Ante el panorama, el alcalde Burghardt afirmó que aunque la pérdida de puestos de trabajo resulta dolorosa para las familias afectadas, representa una oportunidad para reestructurar la economía local y fortalecer su resistencia frente a futuras crisis del sector.


Fuente: AFP

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