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R. Cristófano: 30 años construyendo una historia Clase A junto a Chevrolet

  • Foto del escritor: Luis Piedra-Cueva
    Luis Piedra-Cueva
  • hace 9 horas
  • 4 min de lectura

Con una trayectoria basada en el legado de Roberto Cristófano, la icónica casa Chevrolet de Sayago transita por su segunda generación distinguida por la excelencia de sus servicios y la atención al cliente por parte de la compañía, en base a una filosofía desarrollada a lo largo de tres décadas.


El concesionario fue reconocido nuevamente como Concesionario Clase A en 2025, una distinción que refleja el trabajo sostenido de todo un equipo y una filosofía que la empresa mantiene desde sus comienzos: poner al cliente en el centro y buscar permanentemente la excelencia. A este reconocimiento se suma el posicionamiento como el concesionario Chevrolet mejor puntuado del país en 2025, un logro que reafirma el compromiso, la dedicación y el alto nivel de desempeño alcanzado por todo el equipo.


En una industria que cambia constantemente, permanecer durante tres décadas junto a una misma marca, y hacerlo de manera exclusiva, es mucho más que una cuestión de trayectoria. Es una historia de aprendizaje, adaptación y sobre todo, de confianza.


R. Cristófano nació en 1995, fundada por Roberto Cristófano, y desde entonces desarrolla su actividad exclusivamente junto a Chevrolet, con venta de vehículos, repuestos y servicios oficiales de la marca. A lo largo de estos 30 años, la empresa fue construyendo una identidad basada en el conocimiento de Chevrolet y en una premisa que continúa vigente: no se trata solamente de vender un vehículo, sino de acompañar al cliente antes, durante y después de su compra.


Directores de R. Cristófano, Marcos Cristófano y Miriam Mosegui
Directores de R. Cristófano, Marcos Cristófano y Miriam Mosegui

Esa forma de entender el negocio volvió a tener un reconocimiento concreto en 2025, cuando R. Cristófano fue distinguido nuevamente como Concesionario Clase A. Un reconocimiento que se construye año tras año.


Para R. Cristófano, ser Clase A no representa solamente un premio. Es el resultado de un trabajo que involucra distintas áreas de la empresa y que exige mantener altos estándares de desempeño, atención y gestión.


La distinción adquiere todavía mayor relevancia cuando se mira la trayectoria. R. Cristófano cuenta con reconocimientos como Concesionario Clase A en 2011, 2020, 2021, 2022, 2023 y 2025. En un mercado donde los estándares evolucionan permanentemente, sostenerse en ese nivel implica no conformarse con lo conseguido. Cada año plantea nuevos desafíos y obliga a revisar procesos, capacitar equipos y encontrar nuevas formas de mejorar la experiencia de quienes eligen la marca.


La propia empresa define su aspiración de manera clara: ser una compañía “Clase A” no solamente para General Motors, sino también para cada persona que decide confiar en R. Cristófano. La honestidad, la conducta ética, la valoración del cliente, la confiabilidad y la búsqueda de la excelencia forman parte de los valores que orientan ese objetivo.


30 años de experiencia con la mirada puesta en el futuro


La experiencia acumulada durante tres décadas es uno de los principales activos de la empresa. Conocer la evolución de Chevrolet, sus productos y las necesidades de sus clientes permitió construir un conocimiento profundo del negocio. Pero la experiencia, para R. Cristófano, no significa quedarse en el pasado. La industria automotriz atraviesa una transformación profunda. La incorporación de nuevas tecnologías, la conectividad, los vehículos eléctricos y los cambios en la forma en que los consumidores se relacionan con las marcas están redefiniendo el sector.



El desafío para los concesionarios ya no pasa solamente por acompañar la evolución del producto, sino también por transformar sus propios procesos y la experiencia que ofrecen. En ese sentido, R. Cristófano viene incorporando nuevas tecnologías, nuevos servicios y nuevas formas de atención, manteniendo como eje una relación cercana con el cliente.


Hoy su propuesta incluye un showroom y un área de servicio dentro de 2.220 m2 de instalaciones, con un equipo técnico capacitado y tecnología orientada a brindar una atención integral Chevrolet.


Del taller al Servicio Personalizado Chevrolet


Uno de los ejemplos más claros de esa evolución es el desarrollo del Servicio Personalizado Chevrolet. La propuesta parte de una idea sencilla: el cliente no debería simplemente dejar su vehículo en el taller y retirarse horas después sin saber qué ocurrió. La experiencia debe ser diferente. Explicar, asesorar, acompañar y generar confianza forman parte del proceso.


El objetivo es que el cliente conozca qué se está haciendo en su vehículo y tenga la tranquilidad de que está en manos de personas capacitadas y con conocimiento específico de la marca. Ese concepto se encuentra alineado con una visión más amplia de la empresa: brindar una experiencia memorable y asistencia personalizada, tanto en la compra como en la etapa de posventa.


Una empresa que también se construye desde las personas


Detrás de cada reconocimiento hay procesos, indicadores y estándares, pero también hay personas. Vendedores, asesores, técnicos, administrativos y cada integrante del equipo participa de una experiencia que comienza mucho antes de que el cliente ingrese al showroom, y continúa durante toda la vida útil de su Chevrolet.


Después de 30 años, uno de los principales aprendizajes de R. Cristófano es que la relación con el cliente no termina con la entrega de un vehículo. Por el contrario, allí comienza una nueva etapa. El desafío está en lograr que quien eligió la empresa vuelva a hacerlo y que pueda recomendarla desde su propia experiencia.


El próximo capítulo


Los 30 años permiten mirar hacia atrás y reconocer un camino recorrido. Pero también plantean una pregunta inevitable: ¿qué viene ahora?


La respuesta de R. Cristófano está en continuar evolucionando. La llegada de nuevos modelos, la electrificación, la conectividad y las nuevas tecnologías abren una etapa diferente para la industria automotriz y para los concesionarios. La empresa busca transitar esa transformación sin perder aquello que construyó durante tres décadas: el conocimiento de Chevrolet, la cercanía con sus clientes y una manera de trabajar basada en la confianza.


Porque ser Clase A en 2025 es un reconocimiento al trabajo realizado, pero también una responsabilidad frente al futuro. Treinta años después, R. Cristófano sigue eligiendo Chevrolet. Y sigue eligiendo evolucionar. Porque la historia no termina en un reconocimiento. La historia continúa…

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