La Unión Europea propone un sistema de precios mínimos en vez de los aranceles a los vehículos eléctricos chinos
- Luis Piedra-Cueva
- 12 ene
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Las autoridades europeas siguen buscando alternativas a lo que catalogan como política desleal por parte de la industria china, que se beneficia de subsidios oficiales para llegar a los mercados globales con precios ventajosos. Ahora podría ser a través de una nueva estrategia, que en principio es bien vista por ambas partes.
La Unión Europea propuso este lunes una alternativa a los aranceles antidumping impuestos desde octubre de 2024 a los vehículos eléctricos fabricados en China, los cuales, según Bruselas, se benefician de subvenciones que distorsionan la competencia en el mercado común.
Bajo esta nueva propuesta, los fabricantes radicados en el país asiático podrán eludir dichos gravámenes si aceptan someterse a un sistema de precios mínimos de venta supervisado directamente por la Comisión Europea. Según un documento oficial publicado por la institución, estos precios de importación deberán fijarse en un nivel adecuado para corregir los efectos del subvencionamiento que la UE reprocha a los productores chinos, con el fin de restaurar condiciones de igualdad para las empresas europeas.
El portavoz de Comercio de la UE, Olof Gill, explicó ante la prensa que el documento publicado busca orientar a los exportadores chinos que estén considerando presentar propuestas de precios mínimos. Gill señaló que esta posibilidad ha sido objeto de debate con Pekín durante el último año y que, tras la solicitud formal de un primer fabricante a finales de 2025, la Comisión decidió detallar las condiciones bajo las cuales aceptaría este tipo de peticiones en el futuro. No obstante, el portavoz se mostró cauteloso al declarar que, aunque están dispuestos a examinar cualquier solicitud que cumpla con los requisitos para sustituir los aranceles actuales, por ahora se trata únicamente de una guía indicativa y no de una resolución definitiva.
Actualmente, y desde octubre de 2024, la Comisión aplica una sobretasa de hasta el 35% a los vehículos de batería de fabricación china, la cual se suma al arancel estándar del 10%. Esta medida fue adoptada para proteger al sector automotriz europeo, que sostiene cerca de 14 millones de empleos, tras una investigación que determinó la existencia de prácticas comerciales desleales. La imposición de estas sanciones desató una crisis comercial con China, que acusó al bloque de "proteccionismo" y respondió iniciando sus propias investigaciones contra productos europeos como la carne de cerdo, los lácteos y el brandy.
A pesar de las tensiones previas, el anuncio de este lunes ha sido recibido con optimismo en Pekín. El Ministerio de Comercio de China calificó la propuesta como un "progreso" que evidencia la capacidad de ambas potencias para resolver sus diferencias mediante el diálogo.
En la misma línea, la Cámara de Comercio de China ante la UE celebró la noticia como un resultado positivo derivado de las consultas bilaterales, asegurando que este paso facilitará una resolución armoniosa del conflicto comercial en torno a la movilidad eléctrica.
Fuente: AFP

















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